Dos veces al año se repite una tradición antiquísima pero llena de devoción.
En Agosto, Santo Domingo sale de su iglesia a visitar e invitar a su Hermano Francisco a participar de su fiesta. en Octubre ocurre lo mismo pero con los papeles invertidos, Francisco invita a Domingo a su iglesia.
Quizás todo ocurre para conmemorar el encuentro real que tuvieron ambos santos:
Cuenta la tradición, que un día estaba Santo Domingo en Roma pidiendo al Papa que aprobase la fundación de su Orden, tuvo un éxtasis. Vio a Cristo suspendido en el aire y en actitud de arrojar sobre el mundo tres lanzas que tenía en su mano debido a la corrupción que reinaba en la tierra. La Virgen viendo a su Hijo le dijo: "¡Hijo mío! ¿Qué vas a hacer?. Ten compasión de la humanidad. Voy a proporcionarte dos siervos fieles que lucharán para someter el mundo a tu voluntad." Cristo contestó a su Madre:"Quisiera que me presentaras a esos dos hombres". La Virgen presentó a Sonto Domingo y a San Francisco a su Hijo. Cristo entonces dijo:"En efecto,
Los dos Santos salen a la misma hora de sus iglesias, en medio de repiques de campanas.
Los acompañan los Religiosos de ambas ordenes fundadas por ellos, junto a las Terceras Ordenes, Cofradías y grupos de ambos templos.
Todos se dirigen hacia la Plaza de Armas, donde se encuentran luego del abrazo del Prior Dominicano y Guardián Franciscano. Los cargadores inclinan las andas hasta que los Santos se estrechan en un abrazo. Las campanas de la Catedral repican y los fieles aplauden emocionados.
El Santo que está de fiesta invita a su templo y ambos regresan al templo correspondiente.

"Tú eres mi compañero; conmigo recorrerás el mundo. Establezcamos entre nosotros un compromiso de colaboración. Seamos fieles a Cristo y no habrá adversario que pueda vencernos."