Lector 1:
Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra:
En esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias
por nuestra familia y por nuestro hogar. Gracias por las personas que
trabajan con nosotros.
Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el nacimiento
de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño
Jesús con amor, con alegría y esperanza. Estamos aquí reunidos para
adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras
vidas.
Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias
que no tienen techo, alimento y comodidad. Te pedimos por ellas para que
la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.
Lector 2:
Padre bueno, te pedimos que el Niño Jesús nazca también en nuestros
corazones para que podamos regalarle a otros el amor que Tu nos muestras
día a día. Ayúdanos a reflejar con nuestra vida tu abundante
misericordia.
Que junto con tus Ángeles y Arcángeles vivamos siempre alabándote y glorificándote.
(En este momento alguien de la familia pone al Niño Jesús en el
pesebre o si ya esta allí se coloca un pequeño cirio o velita delante de
El).
Lector 3:
Santísima Virgen Maria, gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y
Madre nuestra, gracias por tu amor y protección. Sabemos que dia a dia
intercedes por nosotros y por nuestras intenciones, gracias Madre.
Querido San José, gracias por ser padre y protector del Niño Jesús,
te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia
unida en el amor y podamos ser ejemplo de paz y reconciliación para los
demás.
Amén
Rezar: 1 Padre Nuestro, 1 Ave Maria, 1 Gloria
¡Ven, Vive con nosotros y con ella esta fiesta!
lunes, 22 de diciembre de 2014
Bendición del Árbol Navideño - Liturgia en el Tiempo de Adviento y Navidad
LAS LUCES nos recuerdan que el
Señor Jesús es la luz del mundo que ilumina nuestras
vidas, sacándonos de las tinieblas del pecado y guiándonos
en nuestro peregrinar hacia la Casa del Padre.
LA ESTRELLA. Al igual que en Belén hace dos mil un años una estrella se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño Jesús, con María su Madre, causando este acontecimiento una gran alegría en los Reyes Magos (ver Mt 2, 9 - 10). Hoy una estrella corona nuestro árbol recordándonos que el acontecimiento del nacimiento de Jesús ha traído la verdadera alegría a nuestras vidas.
LOS REGALOS colocados a los pies del árbol simbolizan aquellos dones con los que los reyes magos adoraron al Niño Dios. Además nos recuerdan que tanto amó Dios Padre al mundo que le entregó (le regaló) a su único hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
RITO DE BENDICIÓN DEL ÁRBOL NAVIDEÑO
Todos los presentes, santiguándose, dicen:
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El padre de familia dice:
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales.
En los cielos, en Cristo.
Todos responden:
Bendito sea el Señor por los siglos.
LECTURA
Uno de los presentes, lee el siguiente texto de la Sagrada Escritura:
Escuchemos con atención la lectura del profeta Isaías:
"Vendrá a ti, Jerusalén, el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer mi estado".
ORACIÓN DE BENDICIÓN
Luego el padre de familia, con las manos juntas, dice la oración de bendición:
Oremos.
Bendito seas, Señor y Padre nuestro,
Que nos concedes recordar con fe
En estos días de Navidad
Los misterios del nacimiento del Señor Jesús.
Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol
Y lo hemos embellecido con luces,
Con la ilusión de celebrar
La navidad del nuevo milenio
Que podemos vivir también a la luz de los ejemplos
De la vida plena de tu Hijo
Y ser enriquecidos con las virtudes
Que resplandecen en su santa infancia.
Gloria a Él por los siglos de los siglos.
Todos responden:
Amén.
Al final, todos los presentes, santiguándose, dicen:
En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¡Ven, Vive con nosotros y con ella esta fiesta!
LA ESTRELLA. Al igual que en Belén hace dos mil un años una estrella se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño Jesús, con María su Madre, causando este acontecimiento una gran alegría en los Reyes Magos (ver Mt 2, 9 - 10). Hoy una estrella corona nuestro árbol recordándonos que el acontecimiento del nacimiento de Jesús ha traído la verdadera alegría a nuestras vidas.
LOS REGALOS colocados a los pies del árbol simbolizan aquellos dones con los que los reyes magos adoraron al Niño Dios. Además nos recuerdan que tanto amó Dios Padre al mundo que le entregó (le regaló) a su único hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
RITO DE BENDICIÓN DEL ÁRBOL NAVIDEÑO
Todos los presentes, santiguándose, dicen:
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El padre de familia dice:
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales.
En los cielos, en Cristo.
Todos responden:
Bendito sea el Señor por los siglos.
LECTURA
Uno de los presentes, lee el siguiente texto de la Sagrada Escritura:
Escuchemos con atención la lectura del profeta Isaías:
"Vendrá a ti, Jerusalén, el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer mi estado".
ORACIÓN DE BENDICIÓN
Luego el padre de familia, con las manos juntas, dice la oración de bendición:
Oremos.
Bendito seas, Señor y Padre nuestro,
Que nos concedes recordar con fe
En estos días de Navidad
Los misterios del nacimiento del Señor Jesús.
Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol
Y lo hemos embellecido con luces,
Con la ilusión de celebrar
La navidad del nuevo milenio
Que podemos vivir también a la luz de los ejemplos
De la vida plena de tu Hijo
Y ser enriquecidos con las virtudes
Que resplandecen en su santa infancia.
Gloria a Él por los siglos de los siglos.
Todos responden:
Amén.
Al final, todos los presentes, santiguándose, dicen:
En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Liturgia Mariana - Tiempo de Adviento - Rezamos junto a la Virgen esperando al Niño Jesús
"Y el discípulo la acogió en su casa"
Ponemos en sus manos esta liturgia mariana
para ser rezada por la familia el día sábado anterior
a Nochebuena. Sabemos por el Evangelio que Santa maría dio a
luz al Señor Jesús en su pesebre, "porque no tenían
sitio en el albergue para ellos" (Lc 2, 7). Con este momento de
oración queremos en primer lugar darle gracias a Aquella que
lo dio todo para darnos al Reconciliador, así como acogerla con
amor filial en nuestras vidas y hogares, como lo hizo San Juan. Des
esta manera Santa María dará a luz a su Hijo, el Señor
Jesús, en nuestras vidas.
LITURGIA
-
INTRODUCCIÓN
La familia se reúne en un lugar apropiado de la casa, en torno a una imagen de Santa María.
Todos santiguándose dicen:En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.Luego el padre de familia explica a todos los presentes el sentido de esta liturgia con las siguientes palabras:Al dar gracias a Dios que nos ha dado a su Hijo, debemos dar gracias también a la virgen maría. Con su "Sí" a las palabras del Arcángel, por obra del Espíritu Santo, se convirtió en la Madre de Dios y en Madre nuestra, y en la noche de belén "irradió sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo nuestro Señor". Demos gracias a Santa María porque Ella lo dio todo por nuestra reconciliación y pidámosle para que nuestro corazones estén siempre dispuestos a acogerla y con Ella a su Divino Hijo.Luego la madre de familia dice la siguiente oración:Gracias por ser Santa María.
Gracias por haberte abierto a la gracia,
y a la escucha de la palabra,desde siempre.Gracias por haber acogido
en tu seno purísimo
a quien es
la Vida y el Amor.Gracias por haber mantenido
tu "Hágase"
a través de todos
los acontecimientos de tu vida.Gracias por tus ejemplos
dignos de ser acogidos
y vividos.Gracias por tu sencillez,
por tu docilidad,
por esa magnífica sobriedad,
por tu capacidad de escucha,
por tu reverencia,
por tu fidelidad,
por tu magnanimidad,
y por todas aquellas virtudes
que rivalizan en belleza
entre sí
y que dios nos permite
atisbar en Ti.Gracias por tu mirada maternal,
por tus intercesiones,
tu ternura,
tus auxilios y orientaciones.Gracias por tantas bondades.En fin,gracias por ser Santa María,
Madre del Señor Jesús
y nuestra.Amén.
-
INVOCACIÓN DE LA FAMILIA
Mirando a la imagen de la Virgen, la familia
eleva la siguiente súplica común.
(Otros dos miembros de la familia hacen
las invocaciones)
Primer miembro de la familia:
Invoquemos al Señor Jesús, Reconciliador del mundo, recurriendo confiados a la intercesión de su Santa Madre. Digamos a cada invocación: R. Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.
- Sálvanos, Señor, por tu anunciación-encarnación, R.
- Sálvanos, Señor, por tu nacimiento en Belén, R.
- Sálvanos, Señor, por tu presentación en el templo, R.
- Sálvanos, Señor, por tu santo bautismo, R.
- Sálvanos, Señor, por tu pasión y tu cruz, R.
- Sálvanos, Señor, por tu muerte y sepultura, R.
- Sálvanos, Señor, por tu santa resurrección, R.
- Sálvanos, Señor, por tu gloriosa ascensión, R.
- Sálvanos, Señor, por tu don del Espíritu Santo, R.
- Sálvanos, Señor, cuando vengas en la gloria, R.
Segundo miembros de la familia:A nuestras peticiones responderemos:R. Que interceda por ellos tu Santa Madre.
- Concede al Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, y a nuestro Arzobispo Juan Luis, vida y salud y renuévalos en su ministerio y en su santidad de vida.
R. Que interceda por ellos tu Santa Madre.
- Ilumina las mentes de los gobernantes en la búsqueda del bien común, de la paz y la reconciliación.
R. Que interceda por ellos tu Santa Madre.
- Escucha el llanto de los que sufren, la oración de los perseguidos a causa de su fe, la invocación de las víctimas inocentes.
R. Que interceda por ellos tu Santa Madre.
- Guía a la conversión a cuantos se han alejado de ti.
R. Que interceda por ellos tu Santa Madre.
- Muestra la luz de tu rostro a cuantos te buscan con sinceridad de corazón.
R. Que interceda por ellos tu Santa Madre.
- Y finalmente, ayúdanos Madre nuestra a que nuestro hogar sea como el de Nazaret, un cenáculo de comunión en el amor.
Y toda la familia reza a continuación la siguiente oración:Bajo tu protección nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.El padre de familia concluye la liturgia con la siguiente oración:Oh Dios, tú has manifestado al mundo
entre los brazos de la Virgen Madre a tu Hijo,
gloria de Isabel y luz de los pueblos;
haz que en la escuela de María
aprendamos a adherirnos al Señor Jesús
y reconozcamos en Él al único Salvador
del mundo ayer, hoy y siempre.Él vive y reina por los siglos.Amén.Y todos santiguándose dicen finalmente:En el nombre del padre, del hijo y del espíritu Santo. Amén
sábado, 15 de noviembre de 2014
Mes de María Inmaculada - Del 08 de Noviembre al 08 de Diciembre
ESTRUCTURA PARA UNA CELEBRACIÓN DEL MES DE MARÍA:
En caso de celebrarse con Eucaristía, el Rosario y la Oración Inicial del Mes de María se rezan antes de la Misa, el Evangelio correspondería al de la Liturgia de la Palabra y el signo puede adaptarse para que complemente la Presentación de los Dones. La Oración Final del Mes de María se reza al término de la Celebración Eucarística, junto al Canto Final.
1. EL SANTO ROSARIO DESDE EL PRINCIPIO HASTA LAS LETANÍAS A LA VIRGEN
2. ORACIÓN INICIAL DEL MES DE MARÍA:
¡Oh, María!, durante el bello mes que te está consagrado, todo resuena con tu Nombre y alabanza. Tu Santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.
Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh, María!, no te das por satisfecha con estos homenajes; hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Éstas son las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos y la más bella corona que pueden poner a sus pies es la de sus virtudes.
Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡oh, Virgen Santa! en conservar nuestras almas puras y sin mancha, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas, aun la sombra misma del mal.
La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos pues los unos a los otros como hijos de una misma familia cuya madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.
En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.
¡Oh, María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes, que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más Santa y de la mejor de las madres. Amén.
3. EVANGELIO O LECTURA BÍBLICA:
Presentamos una lista de Lecturas Bíblicas para cada día del Mes de María, basada en la vida de Jesús junto a su Madre, la Virgen María, y su Esposa, la Iglesia. Estas lecturas son solo sugerencias y pueden no coincidir con las utilizadas en nuestro Santuario ni con las propuestas por la Conferencia Episcopal de Chile en su manual oficial que se renueva cada año.
Noviembre 8: La Anunciación. Lucas 1, 26-38.
Noviembre 9: La Visita de María a Santa Isabel. Lucas 1, 39-45.
Noviembre 10: El Magníficat. Lucas 1, 46-55.
Noviembre 11: El Nacimiento de Jesús. Lucas 2, 1-7.
Noviembre 12: La Visita de Pastores y Ángeles a la Sagrada Familia. Lucas 2, 8-20.
Noviembre 13: La Epifanía del Señor. Mateo 2, 1-12.
Noviembre 14: La Presentación de Jesús en el Templo. Lucas 2, 22-40.
Noviembre 15: El Hallazgo del Niño Jesús perdido en el Templo. Lucas 2, 41-52.
Noviembre 16: El Bautismo de Jesús. Mateo 3, 13-17.
Noviembre 17: Jesús es tentado en el Desierto. Mateo 4, 1-11.
Noviembre 18: Juan proclama a Jesús como el Cordero de Dios. Juan 1, 29-34.
Noviembre 19: El Anuncio del Reino de Dios. Marcos 1, 14-20.
Noviembre 20: El Primer Milagro en las Bodas de Caná. Juan 2, 1-12.
Noviembre 21: Jesús elige a los Doce Apóstoles y envía a los primeros misioneros. Mateo 10, 1-13.
Noviembre 22: Las Bienaventuranzas. Mateo 5, 1-12.
Noviembre 23: La Transfiguración del Señor. Lucas 9, 28-36.
Noviembre 24: Jesús nos enseña a orar. Lucas 11, 1-13.
Noviembre 25: Jesús entra a Jerusalén. Mateo 21, 1-11.
Noviembre 26: El Mandamiento más importante. Mateo 22, 34-40.
Noviembre 27: La Institución de la Eucaristía en la Última Cena. Lucas 22, 1-23.
Noviembre 28: La Oración de Jesús en el Huerto. Lucas 22, 39-53.
Noviembre 29: El Vía Crucis de Jesús. Juan 19, 1-24.
Noviembre 30: Jesús muere estando María al pie de la Cruz. Juan 19, 25-30.
Diciembre 1: La Resurrección del Señor. Mateo 16, 1-8.
Diciembre 2: Los Discípulos de Emaús. Lucas 24, 13-35.
Diciembre 3: La Ascensión del Señor. Marcos 16, 15-20.
Diciembre 4: La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Hechos 2, 1-11 ó Juan 20, 19-23.
Diciembre 5: La Iglesia, Pedro y el Papa. Mateo 16, 13-19.
Diciembre 6: La Asunción de María, Reina de todo lo Creado. Apocalipsis 12, 1-10 ó Lucas 1, 39-56.
Diciembre 7: Cristo, Rey del Universo. Mateo 25, 31-46.
Diciembre 8: Día de la Inmaculada Concepción. Lucas 1, 26-38.
4. HOMILÍA Y/O REFLEXIÓN
5. ORACIÓN DE LOS FIELES (SUGERENCIAS DE PETICIONES):
Respondemos: “ESCÚCHANOS, SEÑOR, TE ROGAMOS”.
a) Por nuestra Iglesia, por el Papa, los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que fieles al seguimiento de Cristo, sigan anunciando con valentía y entusiasmo el mensaje de salvación. CON MARÍA, ROGUEMOS AL SEÑOR.
b) Por nuestro país, por sus gobernantes, para que sintiéndonos responsables de las necesidades más urgentes, sepan buscar caminos de justicia para con todos. CON MARÍA, ROGUEMOS AL SEÑOR.
c) Por todos los cristianos de Latinoamérica y el Caribe, para que seamos discípulos misioneros de Cristo, “levadura” de bien y “luz” de santidad de nuestro mundo. CON MARÍA, ROGUEMOS AL SEÑOR.
d) Por los padres y madres de familia, para que sepan siempre apreciar la belleza de una vida sencilla, donde reine el amor, cultivando día a día la relación conyugal y la gran misión de ser padres. CON MARÍA, ROGUEMOS AL SEÑOR.
e) Por los niños y jóvenes, esperanza del nuevo milenio, para que, ante ejemplos y modelos de auténtica dignidad humana, sean ayudados a construir la civilización del amor y de la paz. CON MARÍA, ROGUEMOS AL SEÑOR.
f) Por los enfermos, los tristes, los marginados, para que María Santísima acompañe y consuele su sufrimiento. CON MARÍA, ROGUEMOS AL SEÑOR.
g) Por todos nosotros, para que María acoja nuestras necesidades y nos ayude a renovar nuestro compromiso de “discípulos misioneros de la vida”. CON MARÍA, ROGUEMOS AL SEÑOR.
6. SIGNO (SEGÚN EL TEMA DEL DÍA. PUEDE ACOMPAÑARSE CON UN CANTO A MARÍA, VER CANTOS)
7. ORACIÓN FINAL DEL MES DE MARÍA:
Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena Madre. Nosotros venimos a ofrecerte con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones, deseosos de agradarte y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.
Dígnate presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error; que vuelvan hacia Él y cambie tantos corazones rebeldes cuya penitencia regocijará su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia y que en fin encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad. Que nos colme de alegría, en medio de las tribulaciones de esta vida, y de esperanza para el porvenir. Amén.
8. CANTO FINAL: Venid y Vamos Todos
¡Ven, Vive con nosotros y con ella esta fiesta!lunes, 15 de septiembre de 2014
Papa Francisco, sobre la Virgen Madre Dolorosa: «También ella, como el Hijo, aprendió, sufrió y obedeció»
Así como sin María no habría existido Jesús, del mismo modo
“sin la Iglesia no podemos ir adelante”.Lo dijo el Papa al presidir la Misa matutina en la Capilla de la Casa de Santa Marta este lunes en la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen Dolorosa:
La Liturgia – afirmó Francisco – después de habernos mostrado la Cruz gloriosa, nos hace ver a la Madre humilde y mansa. En la Carta a los hebreos “Pablo subraya tres palabras fuertes”, cuando dice que Jesús “aprendió, obedeció y padeció”.
“Es lo contrario de lo que había sucedido a nuestro padre Adán, que no quiso aprender lo que el Señor mandaba, que no quiso padecer ni obedecer”. Jesús, en cambio, aun siendo Dios, “se despojó, se humilló a sí mismo haciéndose siervo. Ésta es la gloria de la Cruz de Jesús”:
“Jesús vino al mundo para aprender a ser hombre, ysiendo hombre, caminar con los hombres. Vino al mundo para obedecer, y obedeció. Pero esta obediencia la aprendió del sufrimiento. Adán salió del Paraíso con una promesa, la promesa que iba adelante durante tantos siglos. Hoy, con esta obediencia, con este aniquilarse a sí mismo, humillarse, de Jesús, esa promesa devuelve esperanza. Y el pueblo de Dios camina con esperanza cierta. También la Madre, ‘la nueva Eva’, como la llama el mismo Pablo, participa en este camino del Hijo: aprendió, sufrió y obedeció. Y se convierte en Madre”.
El Evangelio nos muestra a María a los pies de la Cruz. Jesús dice a Juan: “He aquí tu madre”. María – afirmó el Papa – “es ungida Madre”:
“Y esta es también nuestra esperanza. Nosotros no somos huérfanos, tenemos Madres: la Madre María. Pero también la Iglesia es Madre y también la Iglesia es ungida Madre cuando recorre el mismo camino de Jesús y de María: el camino de la obediencia, el camino del sufrimiento; y cuando tiene esa actitud de aprender continuamente el camino del Señor. Estas dos mujeres – María y la Iglesia – llevan adelante la esperanza que es Cristo, nos dan a Cristo, generan a Cristo en nosotros. Sin María, no habría existido Jesucristo; sin la Iglesia no podemos ir adelante”.
“Dos mujeres y dos Madres” – prosiguió explicando el Papa Francisco – y junto a ellasnuestra alma, que como decía el monje Isaac, abad de Stella, “es femenina” y se asemeja “a María y a la Iglesia”:
“Hoy, viendo a esta mujer ante la Cruz, firme en seguir a su Hijo en el sufrimiento para aprender la obediencia, al verla vemos a la Iglesia y vemos a nuestra Madre. Y también vemos nuestra pequeña alma que no se perderá jamás, si sigue siendo también una mujer cercana a estas dos grandes mujeres que nos acompañan en la vida: María y la Iglesia. Y así como nuestros Padres del Paraíso salieron con una promesa, hoy nosotros podemos ir adelante con una esperanza: la esperanza que nos da nuestra Madre María, firme ante la Cruz, y nuestra Santa Madre Iglesia jerárquica”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).
15 de Setiembre de 2014
Fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=37641
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