jueves, 24 de diciembre de 2009

Feliz Navidad!



El Equipo de "Siempre con María" y "Orando con Mamá" , te desean a tí y a tu Familia. Una Santa y Felíz Navidad.


que el Niño Santo que nace hoy, te colme de bendiciones. Que su Santisima Madre que lo contempla con inmenso amor, te mire tambien con ternura, y que San Jose te acompañe siempre como a Jesus y Maria.





Acercate a visitar al niño Dios en cada eucaristia,

hoy puedes decirle con mucho amor....



¡Feliz cumpleaños Niño Jesús!

domingo, 20 de diciembre de 2009

Evangelio del IV Domingo de Adviento


Evangelio: Lc 1,39-45
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: ¡tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a yerme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.


María, Madre mía, ayúdame a imitarte hoy en el servicio.

Meditación:
“Dichosa tú, que has creído”. María fue llamada dichosa, no por el hecho de ser Madre de Dios, sino por su fe. Su sí generoso e inmediato fue lo que le permitió convertirse en Madre de Jesús, nuestro Salvador. Esto nos llama a cultivar en nuestro corazón, como María, la capacidad de asombro y de fe en el poder de Dios. Por otra parte, María es verdaderamente nuestra Madre. Ella es afectuosa y solícita con todas nuestras necesidades. Por medio de María, Dios nos muestra su ternura y misericordia. A Ella le podemos confiar nuestras necesidades y preocupaciones. María también nos enseña a entregarle nuestra voluntad a Dios, a no querer afirmar nuestros deseos, por muy importantes que nos parezcan, sino a dejar todo en manos del Señor. Imitemos la bondad y disposición de María para ayudar a los demás. Pensemos que cuando Ella acudió a visitar a su prima Isabel se encontraba en los primeros meses de embarazo, que con frecuencia, suelen ser difíciles. A pesar de eso María, con inquebrantable fortaleza, se puso al servicio de su prima.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Esperanza Nuestra...Festejos en honra a Maria Santisima de la Esperanza


17 de Diciembre:
07:00pm Solemne rezo de vísperas en honor a nuestra Reina y Madre de los Dolores, pidiendo por las hermandades de la Esperanza Macarena y Gran Poder de Sevilla.


09:00pm Repique de campanas para Nuestra Esperanza

18 de Diciembre:

07:00 am Solemne Misa de Fiesta en honor a nuestra Santisima Madre de la Esperanza. en el Monasterio Santa Rosa

Visita a la Santisima Virgen de la Esperanza Macarena en la iglesia de la Compañía y ofrenda floral a la excelsa Reina.

09:00pm Solemne besamanos en honor a Nuestra Madre querida

sábado, 12 de diciembre de 2009

Evangelio del III Domingo de Adviento


Evangelio: Lc 3,10-18
En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: “ qué debemos hacer?” El contestó: “Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”.
También acudían a él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: “Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?” El les decía: “No cobren más de lo establecido”. Unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?” El les dijo: “No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”. Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”. Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.


Dios mío, a Ti te agrada que te pidamos. Tú eres el primero en querer darnos lo que necesitamos. Te pido para que en la próxima Navidad más hombres reciban tu amor y tu gracia.



Señor, prepara nuestras almas para poder recibirte en la próxima Navidad.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Evangelio de la Solemnidad de Santa María de Guadalupe, Emperatriz de las Americas


Evangelio: Lc 1,39-48
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la Madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa Tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”. Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”.


Virgen de Guadalupe, hace años tú te encaminaste al cerro del Tepeyac y te quedaste con nosotros para mostrarnos todo tu amor de Madre y llevar nuestras peticiones a tu Hijo Jesucristo. Hoy vengo ante ti, a agradecerte todas las gracias que me has alcanzado y a pedirte tu bendición para mí y para todo mi país.

Petición:
María, ayúdame a prepararme para recibir a tu Hijo en la próxima Navidad.

Meditación:
El día de hoy la Iglesia recuerda el encuentro de Juan Diego con la Virgen María en el Tepeyac. Ante la llamada de la Virgen, Juan Diego no experimentó turbación alguna, se encontraba feliz, animado, rebosante de dicha. Este es el efecto espiritual que nos deja siempre la cercanía amorosa de nuestra Madre del cielo. Como lo hizo con Juan Diego, nos invita a estar muy cerquita de Ella y a no dejar pasar ni un día sin ponernos ante su amable presencia. María, con enorme ternura, está siempre dispuesta a escuchar nuestros llantos o tristezas; quiere purificar y curar nuestras miserias, penas y dolores. Fijémonos cómo María no nos promete ahorrarnos las contrariedades, pues sabe que para seguir a su Hijo hace falta abnegarse y tomar la cruz; pero nos ofrece de modo seguro su auxilio y consuelo maternal. La imagen de María de Guadalupe es una mujer encinta, en su seno lleva al Hijo de Dios. Ella viene a traernos a su Hijo, arde en deseos de mostrarnos a Jesús, de entregárnoslo a Él y todo su amor.


Propósito:
Rezar un misterio del rosario ante una imagen de la Virgen María.