domingo, 8 de junio de 2008

Oraciones al Sagrado Corazón de Jesús


PREPARATORIA AL MES DEL SAGRADO CORAZON
Dios mío, me postro ante vuestra soberana presencia; yo os adoro en unión de vuestro Santísimo Hijo y deseo unir mi corazón al suyo, para ofreceros una oración pura y agradable a vuestros divinos ojos. Y Vos, Virgen Santísima, Ángel de mi guarda y Santos de mi devoción, interceded por mí, a fin de que pueda meditar las excelencias del amor de Cristo. Amén.


DEPRECACIONES

¡Oh preciosa Herida, abierta en el Sagrado Corazón para dar paso a las llamas de su inmenso amor!
Haced que el incendio de la caridad purifique nuestros corazones de la inmundicia del pecado.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

¡Oh Corona de espinas que atormentaste al Corazón Sacratísimo con las puntas crueles de nuestros pecados!
Alcanzadnos un santo y sincero remordimiento de nuestras culpas
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
¡Oh Cruz plantada en el Corazón de Cristo, árbol frondoso alimentado por la sangre divina, signo de vuestro ardiente deseo de ser crucificado!
Concedednos una entera resignación a los designios de la Providencia.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Evangelio X Domingo de la Semana del Tiempo ordinario


Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.


Meditación

El Evangelio, en cada una de sus páginas, habla del amor y de la misericordia de Dios, que se hicieron visibles en Cristo. Jesús, acogía a los pecadores, se sentaba a la mesa con ellos, otorgaba su perdón a los de corazón arrepentido, llegó a afirmar que había venido para los pecadores, etc.
Dios ofrece su amor al pecador. Pero para obtener esta gracia debemos reconocernos como tales. En todos nosotros se encuentra presente la cizaña del pecado. La virtud de la humildad es la que nos hace situarnos en la verdad de lo que somos: criaturas dependientes de Dios, heridas por el pecado, necesitadas de misericordia y perdón.
El sacramento de la penitencia nos es dado para que en él experimentemos este amor que Cristo nos tiene. Una buena confesión nos debe llevar a exclamar: “¡Jesús me amó y dio su vida por mí”.
¡Señor, ten piedad de mí que soy un pecador!


Reflexión apostólica

El primer paso para avanzar por la senda de la santidad es trabajar en la conversión de vida. Pidamos a Dios la gracia de reconocernos pecadores, que con frecuencia le fallamos a Él y a su amor. Pero también recordemos que Cristo es fiel y que aunque nosotros le fallamos Él no nos condena, sino que nos invita a no pecar más y a reemprender el camino. ¡Busquemos la conversión, busquemos la santidad, vivamos por amor a Dios!
Seamos fieles y recurramos al sacramento de la confesión de manera frecuente. Vivámoslo como nos lo recomienda el Movimiento, es decir, como un encuentro vital y personal con Cristo y con la Iglesia.


Propósito

Hacer un pequeño programa de vida o renovar el que tenga, para progresar en el camino de la santidad que es el del amor a Dios y al prójimo.

viernes, 30 de mayo de 2008

Evangelio del IX Domingo de la Semana del Tiempo ordinario


Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 21-27
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?’ Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’.”El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.”El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”.
Meditación

En todo hombre existe el deseo de una casa en la que el pan de todos los días sea el amor, el perdón, la comprensión, la paz. Es la casa de una vida feliz. ¿Pero cómo construirla? Es una pregunta a la que el Señor da respuesta con el texto evangélico de hoy. Hay que construir la casa de nuestra vida sobre la roca firme de Cristo y de Cristo crucificado que extiende sus brazos sobre la cruz y nos dice: “Yo doy mi vida por ti, porque te amo”.
Construir sobre Cristo quiere decir fundar nuestra vida, expectativas, proyectos, diciendo: “Señor, todo lo quiero hacer contigo, como tú y para agradarte”. “Ante todo, quiero cumplir tu voluntad sobre mi vida”. Construir sobre roca quiere decir también edificar sobre Pedro y con Pedro. “Quiero Señor, edificar mi vida de acuerdo a las enseñanzas de tu Viario en la tierra, porque tú nos lo dejaste como cimiento firme de tu Iglesia”.
Jesús nos enseña también que habrá contrariedades: “Vino la lluvia… se desataron los vientos…”. Cimentar sobre roca quiere decir contar con Cristo en esos momentos, pues Él es la fuerza segura en quien nos podemos confiar. “Señor, ¡en ti confío! ayúdame a edificar sobre ti”.
Reflexión apostólica

Nos toca ser rocas e instrumentos de Dios para sostener a muchas otras personas que buscan a Dios y conducirlas a la salvación. Nos toca ser columnas y estar firmes en la virtud, aunque nuestra naturaleza sea débil y necesitada. Pero Dios es nuestra fuerza. Él nos hace ver que si nuestros hermanos son el peso que llevamos, entonces esa carga no pesa, y el amor mismo es el que da peso a nuestra existencia.
Propósito

Construir el día de hoy mi vida sobre el cimiento firme de mi fe en Cristo. Seré coherente con mi fe a lo largo del día.

domingo, 25 de mayo de 2008

Fiesta de Maria Auxiliadora de los Cristianos 24 de Mayo 2008 Arequipa




Tras una Novena primorosamente engalanada, se realizó la Fiesta de Maria Auxiliadora en la Cripta del mismo nombre y los colegios: Don Bosco y Maria Auxiliadora, ambos de la Congregacion Salesiana.


El dia 23 se realizo la misa de Visperas a las 6:20 pm en el patio del Colegio Salesiano Don Bosco.


El Glorioso Dia 24 de Mayo se realizo la misa de fiesta a las 9 de la mañana, y posteriormente en la tarde al promediar las 3 y media de la tarde salio en procesion nuestra Madre Auxiliadora.


Muchos fueron los altares preparados por la gente Miraflorina, ya que en este año nuestra Madre no pudo ingresar al centro histórico de Arequipa, y tuvo que modificar su recorrido de mas de 110 años de antiguedad en esta ciudad, e irse por Miraflores.


La Patrona de ese distrito, Maria Santisima de Alta Gracia salio extraordinariamente a recibirla en el atrio de su Parroquia San Antonio Abad.


Entre repiques de Campanas de este templo, la procesion siguio hasta las instalaciones de la Municipalidad de Miraflores donde se le otorgó una condecoración a Maria Auxiliadora, consagrandose este ditrito al amparo de nuestra Madre.


Al finalizar la Procesión se dio la tradicional Bendición de Maria Auxiliadora en el Patio del Colegio Don Bosco y una misa de Accion de Gracias.






Maria Auxiliadora, Rogad por nosotros.


Solemnidad del Santisimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor

En medio de un clima ampliamente eucaristico
se dio la solemnidad del corpus Christi en nuestra Arquidiocesis.
Nuestro Arzobispo, monseñor Javier del Rio, presidió la Santa Misa y Procesión alrededor de la plaza de Armas.
Maria Santísima de Chapi "La Peregrina" estuvo presente en el altar preparado en el atrio de la Basilica Catedral.

Todo el Clero participó de esta celebracion junto a religiosos, religiosas y mas de 150 acólitos.