viernes, 16 de enero de 2009

Evangelio del II Domingo del Tiempo Ordinario


Evangelio: Jn 1,35-42

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: “Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?”. Ellos le contestaron: “¿Dónde vives, Rabí?” (Rabí significa “maestro”). Él les dijo: “Vengan a ver”. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir “el Ungido”). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste fijando en él la mirada, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás” (que significa Pedro, es decir “roca”).


Oración introductoria:Hoy vengo ante ti, Señor, como los discípulos, deseoso de encontrarme contigo. Tú me preguntas a quién busco, y te respondo sinceramente que sólo te busco a ti. Ayúdame a tener un encuentro personal y experiencial de tu amor en esta oración para poder confesarte como mi Salvador y Redentor.
Petición:Jesucristo, dame la gracia de encontrarte y nunca más dejarte.


Meditación:Jesús le confía a Simón una misión única, la de guiar a la Iglesia. De ahí brota para nosotros, los cristianos, el amor al Papa. Nuestra adhesión al Vicario de Cristo ha de ser afectiva y efectiva, se ha de expresar en el interés y estudio atento de sus enseñanzas, en la sumisión filial a sus indicaciones, en el apoyo a sus iniciativas, en el amor y estima sincera a su persona. Quien ama y aprecia al Papa y a la Iglesia, ama auténticamente a Cristo. Quien permanece indiferente, ya puede estar seguro de que no ama al Señor, porque no ama lo que Él más quiere. Es urgente colaborar en la misión de la Iglesia. No podemos quedarnos parados, o estancarnos en lamentaciones, nuestra vocación nos impulsa a trabajar por la Iglesia ya que ella es la continuadora de la misión de Cristo. ¿A qué estamos dispuestos para ayudar a Cristo? ¿Seremos fieles a nuestra condición de hijos de la Iglesia?
Reflexión apostólica:El servicio a la Iglesia se realiza, en la práctica, por medio de la comunión con los obispos, con los sacerdotes y por la inserción en la vida parroquial. Trabajemos por la Iglesia ofreciéndole con humildad el carisma que hemos recibido.
Propósito:Estar atento a los mensajes del Papa y a vivir esas enseñanzas.

viernes, 9 de enero de 2009

BEATIFICACION DE LA VENERABLE SOR ANA DE LOS ANGELES DE MONTEAGUDO


Este día el Papa Juan Pablo II celebró la PRIMERA MISA EN EL PERU, celebrando la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de Nuestra Señora, no pudo ser en mejor momento, simplemente fué preciso. Sor Ana de los Angeles Monteagudo, religiosa dominica, nacida en esta Ciudad, fué solemnemente Beatificada, con la siguiente fórmula.

FORMULA DE BEATIFICACION
"Nos, acogiendo los deseos de nuestro hermano Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, Arzobispo de Arequipa, así como de otros muchos hermanos en el Episcopado, y de numerosos fieles, después de haber escuchado el parecer de la Sagrada congregación para las Causas de los Santos, con nuestra Autoridad Apostólica declaramos que la Venerable Sierva de Dios, Ana de los Angeles Monteagudo, religiosa dominica, de ahora en adelante puede ser llamada Beata, y que se podrá celebrar su fiesta en los lugares y del modo establecido por el derecho, el día diez de Enero, día de su tránsito para el cielo. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."

Su Imagen, hermoso lienzo colonial, se encontraba exornado por un halo de plata, que anticipaba el momento grande para la Ciudad del Misti, como en ningún otro momento de la Historia de Arequipa, los corazones vitorearon y agradecieron a los cielos este obsequio que les brindaba con estos acontecimientos.

Fuente: Religiosidad Lima-20 años de la Visita Apostolica de Juan Pablo II al Perú

Evangelio del Bautismo de Nuestro Señor


Evangelio: Mc 1,7-11

En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”. Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre Él. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado; Yo tengo en ti mis complacencias”.


Oración introductoria:Padre mío, quiero obtener de ti en esta oración una gracia muy especial. Concédeme reproducir la fisonomía espiritual y moral de Cristo tu Hijo.


Petición:Señor, que en mi vida no tenga otra tarea, otra ocupación, otra ilusión que la de imitar a Cristo y ser santo.
Meditación:

Imaginemos la escena, Jesús está a punto de comenzar su vida pública. Juan proclamaba el bautismo de conversión para el perdón de los pecados y una multitud de pecadores venía a hacerse bautizar por él. En esas circunstancias llega Jesús. Entonces el Bautista duda, pero Jesús insiste y Juan le bautiza. Jesús, despojado de toda su gloria como Dios, se deja contar entre los pecadores, recibe el bautismo de Juan como anticipo del bautismo de sangre que recibirá en la cruz. Jesús viene a someterse enteramente a la voluntad del Padre, a consagrarse por completo a la obra de la salvación, por eso acepta ser el Cordero que quita el pecado al mundo. Ante tanto amor, el Padre manifiesta que en su Hijo encuentra toda su complacencia. En el bautismo, el cristiano se asemeja sacramentalmente a Jesús, por eso debe también pasar por la muerte al pecado y vivir una vida nueva en Él. Es verdad que la mayoría de nosotros fuimos bautizados desde pequeños. Ahora que somos mayores nos toca renovar día a día esa vida de gracia.
Reflexión apostólica:

En este mundo hay mucha gente buena, pero hacen falta santos, porque sólo los santos pueden hacer algo por Cristo. La santidad es el único testimonio que puede transformar este mundo frío y materialista.
Propósito:Ser fiel a la gracia significará para mí el día de hoy: evitar el pecado y crecer en las virtudes para agradar al Padre.

martes, 6 de enero de 2009

¡Feliz dia Mollendo!

Hoy 6 de Enero Mollendo, la ciudad capital de la provincia de Islay festeja su 138 aniversario de fundacion y lo hace al amparo de Maria Santisima de la Inmaculada Concepcion en el Te deum celebrado en el templo homonimo en esa ciudad.





Asi mismo la Virgen de Chapi, Madre de Mollendo que se venera en un hogar de una familia Mollendina: Vizcarrra Manrique, recibira este dia tan anhelado vestida con los mantos caracteristicos de esta tierra que ella tanto quiere.



Desde aqui elevamos nuestras oraciones por este pueblo tan querido para nosotros y mandamos un especial saludo a Guillermo Vizcarra Manrique, encargado del culto y la devocion a la Mamita de Chapi. A el y a su familia y a todos los mollendinos un afectuoso saludo.










Visitemos en este dia una pagina de Mollendo, en especial de Maria:

sábado, 3 de enero de 2009

Evangelio de la Epifanía del Señor


Evangelio: Mt 2,1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”. Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Palabra del Señor.


Oración introductoria:

Jesús, vengo a esta oración como aquellos magos de Oriente, deseoso de adorarte. Ayúdame a encontrarte, como ellos lo hicieron, en los brazos de María.
Petición:Jesús, dame la gracia de buscarte siempre. Que seas tú la causa de todas mis alegrías.
Meditación:

Los magos nos recuerdan el verdadero significado de la Navidad: Tenemos la más grande alegría, Dios está cerca de nosotros, tanto que se hace niño. Este amor es la verdadera riqueza de la vida humana. Nuestra gran esperanza sólo puede ser Dios, el Dios que se ha hecho hombre por nosotros y nos ha amado hasta el extremo. En el mundo muchas veces la gente vive dando un triste espectáculo de falsas alegrías; nosotros, como cristianos, debemos aprender de los magos a ser signos de esperanza y mostrar con nuestro estilo de vida que vale la pena dejarlo todo para buscar al Señor, porque sólo siguiendo a Jesús se encuentra la felicidad verdadera y estable. Que este período litúrgico esté lleno de alegría, pero no nos quedemos nada más en lo externo, en los regalos, en los adornos de la casa, en las reuniones familiares; transmitamos el gozo profundo de sabernos amados por Dios, hagamos ver que por Él vivimos alegres.
Reflexión apostólica:Debemos salir de la tierra de nosotros mismos para predicar a Cristo. No podemos esperar a que las personas vengan a las Iglesias. Hemos de ir en su búsqueda. Con el corazón lleno de caridad, el apóstol debe acercarse a la vida de las personas.
Propósito:Dar testimonio de alegría: con una sonrisa, con un gesto de bondad, con una pequeña ayuda, con la serenidad en medio de las dificultades.